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jueves, 5 de octubre de 2017

Entrevistando a la Resistencia: Victoria Darling, fundadora de Trans Ethics

     En la quinta entrega de la sección Entrevistando a la Resistencia, en que entrevisto a activistas, artistas y, en la mayoría de casos, ambas; os traigo una entrevista con Victoria Darling, mujerista, escritora y activista trans discapacitada (https://twitter.com/TransEthics).
      


     1. Cuando me di cuenta por primera vez de que era trans, no había ninguna palabra para ello disponible para mí. Tenía 5 años y sabía que era una chica. Algún programa del corazón que vi 4 años más tarde me hizo darme cuenta de que *podía* cambiar mi género, pero habiendo nacido como “el único hijo varón de mi padre” me daba cuenta de que tenía un papel que debía representar, así que no podía decir nada, aunque quería. En el colegio me acosaban por ser demasiado “femenina” o “gay” y eso me causó un gran trauma.
A veces pienso que habría sido mejor salir del armario entonces (esto era MUCHO antes de que se considerase que estaba “de moda”), porque dudo que mis años de adolescencia pudieran haber sido peores.
Lo que tiene ser gay (o sino ser acusada de ser gay) es que nunca me atrajeron verdaderamente los tíos. Sí, me he acostado con unos cuantos, pero nunca me sentí bien haciéndolo, incluso después de la transición. Siempre me he sentido más cómoda con Mujeres (tanto cis como trans) y cuando se trata de estar en una relación duradera, ciertamente prefiero a las mujeres.
Ser trans no cambió esto, pero recibo mucho odio de feministas tránsfobas que solo nos ven a las mujeres trans como “hombres con vestidos” y han mentido sobre mí y me han acusado de querer “ocupar espacios de mujeres” simplemente para acostarme con lesbianas. En realidad con la primera lesbiana con la que tuve sexo yo todavía no estaba fuera del armario, y nos acostamos simplemente para fastidiar a mi ex-novia.


2. Seleccioné el término ‘mujerista’ –que fue acuñado por Alice Walker- porque una gran parte del feminismo ha sido blanqueada y excluyente. Lo que llamo “Feminismo Blanco” se ha convertido en una herramienta del sistema porque las Mujeres Negras y Trans son a menudo excluidas y utilizadas como chivo expiatorio. Ser mujerista implica que me dedico a deconstruir el patriarcado para conseguir la igualdad de raza, género, credo, y religión de forma que todas podamos ser iguales. Para mí el Feminismo Blanco simplemente lucha por conseguir la igualdad obteniendo la aprobación de los hombres cis hetero blancos que están en el poder.


3. Creo que el principal problema con el activismo LGBTQI es –a pesar del acrónimo unificador- que no muchas personas verdaderamente abogan por los derechos de las personas trans. He visto muchas veces cómo la Gay S.A. ha dejado de lado a las personas trans a cambio de puntos políticos. Los derechos trans eran originalmente parte del movimiento por el Matrimonio Igualitario, pero se abandonaron como objetivo temprano a causa de “escaso apoyo por parte de la propia comunidad” (palabras de HRC). Adicionalmente, muchas feministas radicales lesbianas excluyen a las mujeres trans y los hombres gais cis son de los peores a la hora de utilizar a las personas trans para conseguir sus propios fines.
Además, hay un gran problema con el hecho de que las mujeres trans sean incapaces de perdonarse unas a otras por transgresiones. Como comunidad, nos medimos las unas a las otras según raseros imposiblemente elevados. Una acción mal representada o malinterpretada tiene el potencial para ser increíblemente devastadora. He visto a amigas mutuas destrozarse las unas a las otras en Twitter por ese tipo de temas. Yo también he sido víctima de este doble rasero. A veces va incluso más allá. He visto a personas inventarse mentiras que son rápidamente creídas por aquellos que no tienen acceso a todos los detalles, y eso destruye completamente el sistema de apoyos de alguien.
Esta no es la forma en que nosotras las mujeres trans deberíamos estar tratándonos las unas a las otras, pero sucede. He intentado con todas mis fuerzas expandir la idea de perdonarnos unas a otras en una comunidad que está demasiado desgarrada por la traición accidental o intencionada. Me entristece.
Siendo ese el caso, hemos logrado un masivo progreso en la lucha por los derechos igualitarios. Todo esto está ahora en peligro de destrucción bajo la Administración de Trump. Temo que si no podemos dejar nuestras diferencias atrás, los derechos de todas las personas LGBTQI se habrán rescindido para cuando Trump deje la Casa Blanca.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Me levanto sabiendo que me espera un mundo que no es para mí, recital a distancia

Dado que os gustó mi recital de Esto es por las enfermas mentales, os traigo ahora en voz alta un texto lleno de inconformismo (unos dirán que es bueno, otras que es malo, a mí me parece necesario para avanzar) que refleja mis emociones ante este mundo y mi realidad como lesbiana y mujer arco iris. Espero que os llegue tanto como a mí el grabarlo.

http://www.goear.com/listen/cd0bac0/me-levanto-sabiendo-que-me-espera-un-mundo-que-no-es-mi-sol

viernes, 13 de noviembre de 2015

Me levanto sabiendo que me espera un mundo que no es para mí

Me levanto sabiendo que me espera un mundo que no es para mí. Un mundo que no tiene suficiente espacio para mí. Un mundo que me obliga a empequeñecer y a callar porque mi voz, esta voz con la que nací que grita y llora y susurra y explica, es demasiado molesta. Un mundo que prefiere taparse los oídos a escucharme, mirar hacia otro lado a verme.

Me levanto sabiendo que me espera un mundo que me miente. Un mundo que me dice que sí, que me acepta y me quiere en su seno, que tengo derechos y soy digna de un nombre y una vida a mi altura. Un mundo que me cuenta un cuento tan bonito mientras cuchichea historias de miedo al oído de las niñas que son como yo. ¿No es consciente acaso de que los monstruos de sus fábulas también son como yo?

Me levanto sabiendo que me espera un mundo que tan sólo me tolera. Un mundo que ha asumido que existo y que molesto pero que hace todo lo posible porque no haya más como yo aquí. Me levanto y se me rompe el corazón, ya a primera hora del día, por todas las niñas que crecen intentando encajar en un mundo que nunca se construyó para ellas. Por todas las niñas que se arrancan partes de sí, que destiñen porque los colores del arco iris son demasiado brillantes para este mundo en blanco y negro.

Me levanto sabiendo que este mundo que se ofrece a mantenerme viva es el mismo que intenta matarme mientras duermo. Me levanto sabiendo que este mundo en que puedo casarme es el mismo mundo que se resiste a dar asilo a una refugiada lesbiana perseguida en Camerún. Me levanto sabiendo que este mundo en que es ilegal perseguirme por ser como soy es el mismo mundo en que quinceañeras se desangran con sus propias manos por ser como soy, porque nadie les ha dicho que sí, se puede ser así, porque no hay nadie en los colegios y las casas y los clubes que les explique que siendo así se puede llegar a adulta. Porque ya no existe la homofobia pero sí los padres homófobos, al parecer, y la ley se queda a las puertas de casa. Y del instituto. No sé cómo les extraña que acabemos dándonos a la bebida.

Me levanto sabiendo que este mundo en que dos hombres ya pueden andar de la mano es un mundo en que lo que yo soy cuando ando de la mano de otra mujer no es más que un fetiche, una categoría de página web pornográfica, un nuevo juguete para su consumo. En que sus manos y sus palabras recorren mis pechos y mi trasero en busca de los rastros que han dejado otras mujeres.

Me levanto sabiendo que este mundo en que ya es ilegal intentar curarme en una clínica es el mismo mundo en que hay hombres arreglándoselas para creer que pueden arreglarnos de un polvo. Me levanto sabiendo que lo hago en un mundo en que ha sido necesario acuñar la expresión “violación correctiva”. Me levanto sabiendo que este mundo en que lo que yo soy ya no necesita de medicinas es el mismo mundo en que mis hermanas trans pasan años en las manos de psiquiatras solo por existir de la forma en que lo hacen. Me levanto sabiendo que este mundo que es peligroso para mí es directamente mortífero para mis hermanas bisexuales, que les roba la salud y el sexo y la vida poco a poco pero de forma certera.

Me levanto recordando a todas las muertas que murieron porque yo pueda vivir como vivo. Me levanto recordando un tiempo en que las mujeres como yo ardían en la hoguera por penetrarse unas a otras mediante objetos fálicos, en que se aplicaba la castración química a los hombres como yo. Me levanto sabiendo que aunque yo jamás contraiga el SIDA seguiré estrechamente ligada a la historia de esta enfermedad a la que arrojaron a tantos de mis hermanos. Me levanto sabiendo que a la revolución de Stonewall le debo poder tomar la mano de una mujer sin miedo a la policía (a mí se me permite temer tan solo al resto de personas que nos rodeen).

Me levanto con la cabeza llena de recuerdos, así como de sueños de un futuro distinto. Me levanto orgullosa, que no agradecida, por todo el terreno que les hemos ganado; no les voy a dar las gracias por regalarnos nada porque nada nos han regalado, todo lo que tenemos se lo hemos arrebatado luchando. Me levanto orgullosa y sin embargo no tengo suficiente. No creo que nunca vaya a tener suficiente, tendría que vivir más tiempo para poder estar conforme con algo.

Porque enorgullecernos del mundo que hemos conquistado no puede cegarnos a la realidad de que sigue sin ser un mundo construido por y para nosotras. Tenemos que levantarnos todas las mañanas y ser conscientes de que esto no se ha acabado, de que ni siquiera ha empezado, de que nuestras niñas se odian y sus padres alimentan ese odio a base de comentarios bienintencionados y silencios cómplices. De que los colegios son pastos en cacerías y las calles terrenos hostiles.

Me levanto en un mundo que es un poco más mío que ayer, anteayer y hace dos siglos pero que sigue sin ser por y para mí. Me levanto sabiendo que ya he llorado suficiente y si mi voz molesta es por algo.

Me levanto lamentando todas las lágrimas que he llorado por ser como soy. Me levanto orgullosa de que la rabia contra mí misma se haya convertido en rabia contra este mundo que no es para mí.


Me levanto jurándome que no me voy a conformar con un alto al fuego. Que pienso luchar hasta ganar esta guerra.