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sábado, 30 de diciembre de 2017

Entrevistando a la Resistencia: Ambivalently Yours, artista feminista

En la treceava entrega de Entrevistando a la Resistencia, en que entrevisto a activistas, artistas y, en la mayoría de los casos, ambas; os traigo una entrevista con Ambivalently Yours, artista feminista (Tumblr: http://ambivalentlyyours.tumblr.com/ / Instagram: https://www.instagram.com/ambivalentlyyours/).

Ella define su proyecto como "diatribas feministas / consejos cuestionables / demasiado rosa"; y aquí está la entrevista.

1. Dibujas y escribes mucho sobre los sentimientos, la ambivalencia, la vulnerabilidad. Desde una óptica feminista, a menudo tengo la sensación de que son los hombres los que deberían volverse más emocionales, mientras que las mujeres deberíamos volvernos más duras como ellos. Yo, sin embargo, creo que todas nosotras deberíamos permitirnos a nosotras mismas el mostrar nuestras verdaderas emociones y convertirnos en los seres humanos vulnerables que somos realmente. ¿Qué piensas sobre esto? ¿Cómo crees que la vulnerabilidad y la emocionalidad pueden empoderar a las mujeres?

Para mí, el feminismo no intenta decirles a los hombres que sean sensibles y a las mujeres que sean duras; lo que el feminismo y los estudios de género están intentando hacer es romper con los binarios de la identidad de género. Ver el género como hombre vs. mujer implica ignorar todos los complejos géneros que hay en medio y pensar en las emociones en términos de binarios masculinos/femeninos ignora las complejidades humanas al decirle a la mitad de la población que sea de una forma y a la otra mitad que sea de otra. La sociedad patriarcal nos ha enseñado a pensar que los hombres deberían ser estoicos y que las mujeres son emocionales (o, en otras palabras, frágiles). Estas ideas se construyeron para otorgar más poder a los hombres, pero en la práctica son dañinas para todas las personas. Dado que estas reglas están tan presentes, muchas personas se las creen como si fueran verdad e intentan ser un ejemplo de ellas a cualquier precio. Esto tiene como resultado la existencia de hombres que son incapaces de expresar sus emociones sin sentirse emasculados y de mujeres que se disculpan cada vez que sienten algo porque piensan que las hace parecer demasiado débiles. En realidad, los seres humanos sienten emociones, queramos o no, y conlleva mucha fuerza y madurez emocional ser capaces de expresarnos abiertamente. Creo que aprender a entender y abrazar nuestra vulnerabilidad y emocionalidad empodera a todas las personas porque nos ayuda a comunicarnos y conectar las unas con las otras con más claridad y honestidad.


2. No eres profesional, pero eres desde luego alguien a quien las personas acuden en búsqueda de consejo y comprensión. Has ayudado y apoyado (y continúas ayudando y apoyando) a tantas personas alrededor del mundo, muchas de ellas mujeres. ¿Qué has aprendido de ellas? ¿Cómo te ayuda esto a crecer como persona y te empodera como feminista de la misma forma en que tú las ayudas a crecer y empoderarse?

No soy terapeuta profesional, ni intento serlo; soy artista, y la mejor forma para comunicarme con las personas es a través de medios creativos. Siempre veo el trabajo que hago como una forma de colaboración. Las interacciones que vivo con personas de la red me ayudan tanto (sino incluso más) como ayudan a aquellas personas a las que respondo. El proceso me anima a pensar en problemas que he enfrentado y a intentar traducirlos en palabras y dibujos en los que otras personas serán capaces de verse reflejadas. Es un proceso de aprender a expandir mi capacidad de sentir empatía hacia otras personas mientras también aprendo a entender los límites de la empatía. Hay algunas experiencias vitales y emociones en las que nunca seré capaz de verme reflejada a causa de mi experiencia vital y de todos los privilegios que tengo o no tengo. Este proceso me ha ayudado a acercarme a mis convicciones feministas y mis decisiones vitales desde una óptica más crítica.


3. Eres feminista sin remordimientos. ¿Cuáles deberían ser, en tu opinión, los objetivos y la praxis de los movimientos feministas en la actualidad para permanecer radicales e interseccionales?

El de feminismo interseccional es un concepto muy complicado, que a menudo se sobre-simplifica en los medios porque el feminismo está “de moda” ahora mismo. Aunque pienso que es maravilloso que más y más personas se identifiquen como feministas, tenemos que ser cuidadosas con no permitir que la cultura dominante diluya y homogeneice nuestras ideas. La cultura capitalista se beneficia de vender el feminismo como una única cosa (a menudo una chica tradicionalmente guapa con las manos en las caderas que parece dura y lleva una camiseta con un eslogan extravagante), pero para que el feminismo sea interseccional, tenemos que permitir que múltiples versiones del feminismo coexistan. Tenemos que escuchar más narrativas además de la nuestra, y resistirnos al impulse de apoyar solo a aquellas personas cuyas ideas son exactamente las mismas que las nuestras. Construir comunidades feministas puede ser divertido y llenarnos por dentro pero nunca va a ser fácil. El movimiento siempre tiene que seguir creciendo, evolucionando y redefiniéndose a sí mismo para evitar convertirse en algo excluyente o sin sentido.


4. Eres también artista, sin duda alguna. Muchas personas ya conocen tu arte gracias a Internet. Pero, en tu declaración de intenciones como artista, he podido leer sobre notas anónimas que dejabas en espacios públicos. ¿Puedes contarnos más sobre este proyecto?

Mi trabajo como Ambivalently Yours comenzó como un proyecto en que dejaba notas en lugares públicos a las cosas y/o lugares que me hacían sentir ambivalente, y después escribía un post en mi blog sobre ello. Fue mi manera de comenzar a pensar sobre la ambivalencia y cómo afecta a mi vida diaria. También invité a otras personas a hacer lo mismo y compartir su experiencia conmigo (podéis leerlo aquí: http://ambivalently-yours.blogspot.ca/).


5. Por último, estoy segura de que a todas nos encantaría conocerte un poquito más. ¿Cuáles son las cosas que iluminan tu vida, que ted an esperanza, que te hacen feliz y te ayudan a seguir adelante en los tus días más duros en un mundo tan duro? Deporte, espiritualidad, arte en todas sus formas (tanto en calidad de quien crea como en calidad de quien consume), activismo, los vínculos con otras personas, parecidas o diferentes a ti… ¡háblanos de todo eso!

He estado comunicándome con muchas personas en la red durante los últimos 6 años o así y me da esperanza verlas crecer para convertirse en complejos individuos feministas con la capacidad para pensar críticamente mientras entienden también que hay algo sobre lo que siempre tendremos sentimientos encontrados. A un nivel más personal, desde el verano pasado he estado intentando ser más amable conmigo misma y cuidarme más hacienda más ejercicio, deshaciéndome de personas negativas de mi vida, y yendo a terapia de forma regular. He comenzado a aprender que no puedes hacerlo todo sola por tu cuenta, y que encontrar a tu gente tiene muchísimo valor. 

viernes, 18 de diciembre de 2015

5 razones por las que los derechos de los animales son una cuestión feminista, por Aph Ko

Este es un artículo sobre la intersección entre el feminismo y la liberación animal (veganismo) escrito por Aph Ko y traducido por Álex que me ha hecho el maravilloso favor de pasármelo para publicarlo. Me ha parecido interesantísimo y espero que os enseñe tanto como a mí.

Cinco razones por las que los derechos de los animales son una cuestión feminista.

Los derechos de los animales son un asunto feminista. Hale, ya lo he dicho.

De hecho, la cosificación y explotación de vidas animales debería hallarse bajo un gran escrutinio por parte de las feministas, dado que el feminismo va sobre luchar contra el modo en que el patriarcado rechaza los intereses y la subjetividad de algunos seres por el beneficio de los arbitrariamente designados seres “superiores”.
Lo que resulta más terrorífico es que la vulnerabilidad percibida de los animales se usa como una justificación implícita para su abuso.
En otras palabras, debido a que los animales no pueden defenderse, dar o negar su consentimiento, u organizarse en resistencia, nosotros los humanos sentimos que podemos hacer con ellos lo que queramos, normalmente bajo la falsa apariencia de que estamos “cuidando” de sus intereses.
Hay algunas barreras que generalmente nos impiden entender como opresiva la situación de los animales. Por eso puede que no resulte obvio por qué algunas feministas sostienen que esto es una cuestión feminista.
Pero lo es. Aquí hay cinco razones por las que lo es.

1. Los cuerpos de los animales también están cosificados.
Ser cosificado significa que el cuerpo y la vida de alguien existen para el placer o beneficio de otro.
Como feministas, la mayoría de nosotras somos expertas en retórica cosificadora cuando se trata del cuerpo femenino en los medios. Por ejemplo, sabemos que con regularidad las mujeres son reducidas a objetos sexys de atrezzo en historias protagonizadas por hombres. También sabemos que las mujeres son violadas, golpeadas, acosadas y asesinadas de forma rutinaria porque tendemos a ser visualizadas como objetos de placer para los hombres, en contraposición a seres plenamente sintientes que experimentamos placer por nosotras mismas.
Como dice Jean Kilbourne, “…convertir a un ser humano en una cosa, un objeto, casi siempre es el primer paso hacia la justificación de la violencia contra esa persona.”
Cuando cosificas cuerpos, ves esos cuerpos como cosas que te sirven para un propósito específico.
De forma similar, los cuerpos de los animales no humanos son reducidos a cosas carnales (literalmente) que pueden ser consumidos o usados en proyectos científicos dolorosos y faltos de ética.
Los animales son considerados “menos que”. Culturalmente no son vistos como seres independientes que experimentan dolor, placer y un rango de emociones, y que se relacionan socialmente. Por esto, los animales padecen una horrible violencia sistemática que a menudo ni siquiera es cuestionada.

Ser cosificado explica por qué en tantas industrias se usan ratones, monos, cerdos, conejos y otros animales no humanos en horribles experimentos científicos, porque nos hemos condicionado a no tener consideración por ellos. Esto explica por qué los animales no humanos padecen unas duras condiciones en la industria del entretenimiento como pueden ser los acuarios, o incluso los simios en cine y publicidad, para que los humanos nos podamos reír.
Para nosotras se vuelve culturalmente incómodo cuando consideramos que los animales no humanos tienen emociones, pueden experimentar dolor y depresión, etc.
La cosificación de los animales ha tenido tanto éxito que han sido totalmente despojados de su subjetividad: ellos existen para nosotros.

2. Los cuerpos de los animales se usan para normalizar la cultura de la violación
Los animales tienen sexo. Por lo tanto, las torturas infligidas a los animales son específicas a su sexo y no es una sorpresa que para las hembras, su capacidad para criar condiciona de una forma abrumadora el modo en que sus cuerpos son controlados.
La ganadería intensiva, e incluso las prácticas llevadas a cabo en las granjas “humanitarias”, institucionalizan el sexo forzoso como un violento sistema de opresión. La mayoría de los animales que son asesinados cada año son sacrificados dentro del sistema de la cría intensiva. Las hembras padecen una vida de repetidas violaciones y embarazo perpetuo, y una vez que se han “gastado”, son sacrificadas.
Los “potros de violación” –un término real de la industria para referirse al dispositivo que se usa para inmovilizar a los animales durante la inseminación- aseguran la fecundación constante de animales como vacas y cerdas mientras que las gallinas se crían para que produzcan un apabullante número de huevos, lo cual provoca un enorme estrés en sus cuerpos, causando dolencias reproductivas como la retención de huevos y otras enfermedades.
Como feministas, consumir cuerpos violados y torturados de animales no humanos mientras luchamos contra la cultura de la violación parece un tema digno de estudio.
También está el otro asunto del control institucional de los cuerpos femeninos…

3. La violencia doméstica daña a los animales
Conforme a un artículo del New York Times titulado “El abuso animal como indicio de maltratos adicionales”, Diana S. Urban, congresista demócrata de Connecticut, declaraba que “el maltrato animal es uno de los cuatro indicadores que usa el F.B.I. para estimar un futuro comportamiento violento”.
Hay una clara correlación entre dañar a los animales no humanos a una edad temprana y hacer daño después a seres humanos.
La Asociación Humanitaria Americana (American Humane Association, la que nos dice en los títulos de crédito de una película que ningún animal ha sido maltratado durante la grabación de la misma) expone que en el 88% de los hogares donde se produce maltrato infantil también ocurre maltrato animal. En cuanto a las mujeres que acuden a centros de la mujer buscando ayuda, más de la mitad declaran que su pareja amenazó con hacer daño a sus mascotas.
La correlación entre la violencia contra mujeres y niñas y la violencia contra animales no humanos demuestra como el patriarcado daña a aquellas que son marginalizadas y a menudo desempoderadas.
De hecho, muchos centros de la mujer aceptan a animales no humanos. Está probado que las mujeres tienden a no dejar a una pareja abusiva si no pueden llevarse a sus animales de compañía, ya que temen por la vida de sus mascotas. Debido a esta fuerte correlación entre la violencia contra la mujer y la violencia contra los animales no humanos, la mayoría de los estados recogen penas aplicadas al delito de maltrato animal.
La violencia es interseccional, así que nuestro movimiento para terminar con la violencia también debe serlo. Los animales no humanos también sufren bajo el patriarcado.
Hablando de interseccionalidad…

4. La interseccionalidad debe incluir a todos los grupos oprimidos
Es raro que no exista un hilo de comentarios feministas donde no se proclame en algún momento que “hasta los animales son mejor tratados que las mujeres”. Incluso en manifestaciones como las recientes protestas de Ferguson se podían oír comentarios del tipo “a un perro se le habría respetado más que a Mike Brown”.
 El lenguaje que rodea a los animales no humanos hace uso constantemente de una moral jerárquica que sugiere que ciertos grupos son más valiosos que otros, dando a entender así que la situación de ciertos grupos es más importante o significativa que la de otros.
Una actitud similar se refleja también en los discursos concernientes a los humanos cuando asumimos que la lucha por los derechos de un grupo debe demandar nuestra atención por encima de la lucha de otro grupo,  o que un grupo merece un mejor trato que otro a pesar de que ambos grupos pertenecen a espacios de opresión.
Un gran ejemplo de esto se da en el feminismo radical trans-exclusivo (TERF), donde las cisfeministas excluyen a las personas trans porque no creen que dichas personas sufran la opresión del mismo modo en que ellas lo hacen.
También hay algunas feministas blancas que no creen que el racismo tenga cabida en su agenda feminista porque la opresión “de género” es un asunto más acuciante a pesar del hecho de que las mujeres de color sufren opresión racial de género.
La interseccionalidad es un desarrollo teórico que nos ayuda a combatir dichas actitudes. La interseccionalidad nos ayuda a ver las conexiones entre distintos sistemas de opresión.
La realidad es la siguiente: la gente de color, mujeres, personas con discapacidad, la comunidad LGBTQIA+, etc, lo tienen bastante mal. Los animales también, especialmente aquellos que son considerados útiles solo en la medida en que son consumidos, ya sea por su carne o su leche.
Es ridículo intentar “posicionar” cómo de mal lo tiene cada grupo o asumir que debemos dedicar toda nuestra atención a la lucha por los derechos de un grupo en concreto, o suponer que si la mayor parte de nuestra atención se centra en un grupo en un momento concreto, debe ser porque los otros grupos son menos importantes o “lo tienen mejor”.
Todas estas esferas de opresión son subproductos del mismo mal sistemático – un mal que está fuertemente impregnado del patriarcado blanco supremacista.
Afirmar que a uno de estos grupos se le “trata mejor” que a los otros implica obviar completamente el modo en el cual estas opresiones están entrelazadas e incluso dependen unas de otras.

5. Nuestra sociedad también difunde mentiras sobre los animales
Como feministas, la mayoría de nosotras ya sabemos que las convenciones culturales se usan para naturalizar comportamientos problemáticos.
Sabemos que “son cosas de hombres” es una forma de evitar evaluar críticamente el motivo por el que a los hombres se les permite salirse con la suya al comportarse de forma violenta y destructiva. Es más fácil decir “bueno, los hombres son así por instinto” que relacionarlo con los sistemas de género que crean organismos culturales que actúan de modos específicos.
También vemos estas convenciones que dicen “bueno, los hombres simplemente son más sexuales que las mujeres” para explicar por qué en las películas se nos presenta de forma predominante a mujeres desnudas y no a hombres desnudos. Usamos esta misma convención para justificar por qué ocurren las violaciones. Es un modo de naturalizar las relaciones asimétricas de poder sexual.
De forma similar, en los espacios donde se consumen animales existen convenciones que naturalizan unos horribles sistemas de opresión. Mucha gente dice: “Nunca podría dejar la carne” o “nunca podría hacerme vegana porque me gusta muchísimo el queso”.
Es posible que el queso y las hamburguesas sepan bien, pero mientras tanto, estas convenciones nos desvían de la realidad sistemática en la que los animales no humanos son torturados, asesinados y violados para que nosotras podamos satisfacer nuestra adicción al sabor.
La apatía hacia la violencia nunca debería fomentarse en un movimiento de justicia social.
Las convenciones culturales perpetúan mitos y tradiciones. Por ejemplo, existe el cómodo cuento de que las proteínas solo pueden venir de animales a pesar de que igualmente hay buenas fuentes de proteínas en otras partes.
También sucede al creerse el mito de que matar “humanamente” a un animal es de alguna manera mejor que las condiciones de las granjas; un extraño mito, teniendo en cuenta las palabras “humanamente” y “matar” en la misma frase. El maltrato también está extendido en las granjas “ecológicas”.
Las convenciones nos permiten sentirnos cómodas con los comportamientos problemáticos. Nos permiten desviar la responsabilidad de las acciones que tenemos el poder de realizar.
Como feministas, tenemos que politizar incluso las cosas que aparentemente son mundanas en nuestras vidas, como la comida que consumimos. La Dr. A. Breeze Harper, creadora del proyecto Sistah Vegan, dice:
“No puedo ver sin más la comida como un “objeto mundano y cotidiano”. Entiendo el significado que se aplica a la comida como algo que representa una cultura entera de ideologías que lo rodean todo. Por ejemplo, la comida me puede relatar las expectativas sexuales, los roles de género, la jerarquía racial de poder y la capacidad de una sociedad”.

Afrontarlo con preguntas críticas sobre nuestra dieta, así como revisar los organismos de los que hablamos en nuestra teoría feminista, es uno de los primeros pasos para descolonizar nuestras mentes y cuerpos del patriarcado blanco supremacista.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Tres poemas, feminismo y diversidad funcional

La entrada de hoy es una combinación de lindos poemas feministas de @VictoriaKarr en galego y castellano y una reflexión sobre la intersección entre el feminismo y el activismo desde la diversidad funcional de una compañera, @revvolucionaria


[O Monte do Medulio]
A cada paso que daba,
Fecundaba un remuíño
de caracois amarelos.
que bulían rápidamente
polas miñas pernas ata o meu sexo
sen decatarse de que xa estaban dentro.

-Iso supoñendo que dera o paso.-

[El monte del Medulio]
A cada paso que daba,
Fecundaba un remolino
De caracoles amarillos
Que corrían rápidamente
Por mis piernas hacia mi coño
Sin darse cuenta de que ya estaban dentro.

                                                      -Eso suponiendo que diera el paso.-

[La mer(de)]
Ai, fillo de puta! Quen che dera
ter un bate para baterme
                                                                   como baten as baleas.



[La mer(de)]
¡Ay, hijo de puta! Quien te diera
Tener un bate para pegarme
                                                            Como pegan a las ballenas.

[I]
Só tentaba deixar
Algo de min
En ti
Que me sobrevivise
Sen levar una hostia
[I]

Solo intentaba dejar
Algo de mi
En ti
Que me sobreviviese

Sin llevar una hostia


Feminismo y diversidad funcional
Seguro que al leer el título muches os habéis preguntado ¿qué es eso de diversidad funcional? Pues bien, el término de diversidad funcional se utiliza para las personas discapacitadas, este término que se ha utilizado durante mucho tiempo a mí no me gusta…  ¿por qué yo soy menos capaz que cualquier otra persona? ¿por estar en silla de ruedas? ¿por qué es menos capaz una persona neurodivergente, sorda, ciega…? Sin embargo, ``diversidad funcional´´ me parece una manera preciosa de llamarnos, porque somos una diversidad y siento que no se nos discrimina como con las palabras ``discapacitade´´ ``minusválide´´, etc.

Yo, como mujer, lesbiana, diversa busco la igualdad tanto por ser mujer como por ser diversa y lesbiana.  Sinceramente, siento que esas luchas muchas veces van por separado y no entiendo el por qué, es verdad que el transfeminismo mete también a las diversidades funcionales pero no veo colectivos de gente con distintas diversidades y que sea feminista, no consigo entender cómo hay tan pocas personas con diversidades que sean activistas y he estado reflexionando muchísimo tiempo el porqué de esto y creo que es por la discriminación que sufrimos incluso en espacios seguros, porque se nos cuestiona o simplemente piensan que no somos capaces.

Chiques, todes somos válides y desde aquí os animo a que nos unamos como si fuéramos une, debemos acabar con toda la discriminación y demostrarles a les demás que incluso teniendo todas las dificultades del mundo podemos con todo, nosotres somos quienes nos ponemos los límites: no dejemos que les demás lo hagan y aunque no lo creáis ya hacemos muchísimo simplemente con levantarnos cada día y seguir aunque tengamos demasiadas ganas de tirar la toalla.

¡TODES CONTRA EL HETEROPATRIARCADO, LA NEURONORMATIVIDAD, LA TRANSFOBIA, XENOFOBIA Y CUALQUIER TIPO DE DISCRIMINACIÓN!